El río de la vida (sin Brad Pitt). Un apasionante viaje en felucca de Asuán a Luxor


El río Nilo, en Egipto, a su paso por la ciudad de Aswan

“Egipto es un don del Nilo”. Así lo definió el historiador griego Herodoto, en el siglo V a. C., con ocasión de un viaje por esas tierras. Razón no le faltaba. El Nilo es “el río de la vida”, con 6.500 kilómetros de longitud atraviesa África insuflando vitalidad a una tierra árida, repleta de dunas. Y así es como “floreció” una de las civilizaciones más importantes que ha visto la Tierra… No se nos debe olvidar, cuando estemos allí, que los egipcios de hoy son sus descendientes, que por sus venas puede que fluya sangre de faraones, que construyeron las pirámides y que el Nilo, el Gran Nilo, es su río sagrado.

Contraste en la orilla del Nilo

Lo sé, todo este rollo que os he echado os suena a película de Cleopatra o al libro de historia. A mi me pasaba lo mismo…hasta que estuve allí. Cuarenta grados a la sombra, el aire difumina la visión como en un western, al fondo montañas y montañas de arenisca, anaranjadas, y en medio de todo esto: el río. Un torrente de agua de varios kilómetros de anchura, pero que discurre sereno acariciando la frondosa vegetación de sus orillas. Animales que beben, pescadores, niños jugando con un neumático en el agua…ahora sí: ¡estás en el Nilo!

Simplemente, disfrutando

Pero el Nilo no se puede simplemente contemplar, hay que navegarlo, tocarlo con la mano, zambullirse en él y saber aprovechar el espectáculo que te puede ofrecer a cada hora del día… ¿El Cocodrilo del Nilo? ¡Ni idea! Eso se lo vamos a dejar a Indiana Jones… Lo que os quiero proponer es un viaje apasionante, en el que partiendo de Aswan -Asúan para los amigos- remontaréis el cauce del río sagrado hacia la mítica ciudad de Luxor. En el medio dos paradas: Edfú y Kom Ombo, para conocer los templos de los dioses Horus (águila) y Sobek (cocodrilo).

Se que este viaje es de sobra conocido, pero no vamos a hablar ni de cruceros ni de paquetes ofrecidos por internet. El precio de hacer este recorrido en trasantlántico o un barquito de vapor lo desconozco. El de internet, más tradicional,  si lo sé y os puedo asegurar que, con certeza, os ofreceré una alternativa 6 o 7 veces más barata. Eso sí, sin cervezas y Danza Kuduro, pero vale la pena.

La tradicional felucca de madera y vela

El viaje auténtico hay que hacerlo en felucca, las tradicionales embarcaciones de madera que con tan solo una vela llevan más de dos mil años surcando El Río. Estas rústicas naves aprovechan el viento para remontar el Nilo zigzagueando, a fuego lento, y con una tranquilidad tan pasmosa que escucharás cada chapoteo, cada graznido de ibis, cada soplo de viento batiendo en la vela…

Ahora os explico lo que hay que hacer para conseguir un buen “chollo”. Tenéis dos opciones. La primera es acercaros a la Corniche, bajar a los embarcaderos y pelearos con todos los viejos marinos que os acosarán a llamadas y precios, en un juego de competencia desleal que no os dejará indiferentes. Un poco caótico, si, y corréis el riesgo de volver a casa sin viaje pero con tres collares de escarabajos y una esfinge para la mesa del salón.

Con este timonel parece que has viajado en el tiempo

La 2ª opción, la que yo hice, es acercarse al Noor-Han Hotel, un modesto hotelito del centro, y preguntar por el dueño, Mr Jaber. Decidle que queréis contratar un viaje en felucca a Luxor y que un amigo os ha recomendado al Capitán Jimmy… Jimmy Hendrix. jajaja… es así… ¡Como suena! Al parecer el señor Hendrix, de reconocido prestigio en foros de internet sobre el tema, no es tal, sino una familia entera ¡Vamos! Los Hendrix de toda la vida. El hotel está en el centro, a dos calles de la estación de tren, en una paralela de la calle Saad Zaghlul. Esta calle sería el equivalente a la Quinta Avenida de NYC, pero en versión zoco, con especias, frutas, verduras y todo tipo de souvenirs y cachivaches.

En el Noor-Han la conversación es más pausada que a pie del puerto, puedes negociar tranquilamente en una salita y ver con el dueño el “guest book” en el que leerás opiniones de anteriores viajeros, verás fotos… vamos, todo de muy buen rollo. El viaje en 2010 salía por unas 150 libras egipcias (18 euros), dura tres días y dos noches e incluye las comidas, que te hacen en el mismo barco. Lo normal es que al final del viaje le des una propina a la tripulación… se la ganan, créedme, en tres días les coges hasta cariño. Eso si, aviso, es un viaje increíble pero no es apto para claustrofóbicos. Durante ese tiempo dormirás, comerás, y demás actividades sobre la felucca. Es para tomarselo de auténtico relax, tumbarse sobre el lecho de cojines que te preparan y dejarte llevar. Y siiiiiii, paran para “ir al baño” ¡la gran pregunta! Eso si, rollo rústico… No os miento: se hace donde se puede ¡a lo loco!

En la travesía es habitual observar múltiples pescadores

Lo que os aconsejaría llevar es ropa de abrigo para la noche, un saco de dormir, un par de bañadores, calzado de trekking, una toalla, protector solar, un gorro/visera, mucha agua -no está incluída en el “menú” y aunque lo estuviese mejor prevenir que lamentar-, kleenex y/o papel higiénico, una linterna -el baño de noche está oscuro, jajaja-, y repelente de mosquitos. No es que piquen mucho, pero no está de más si duermes a la intemperie. De la navegación y la comida se encargan ellos con mucha dedicación y esmero: allí todo el mundo come con las manos auténtica comida egipcia, hecha al fuego del camping gas.

Se sale de Aswan, se navega todo el día; hacen una parada de noche en una islita para dormir; el día siguiente se continúa…misma dinámica -con paraditas en alguna “playa” en la que bañarte como hacen los locales- y al tercer día se visitan los templos de Edfú y Kom Ombo. Estos santuarios, como ya os dije, están dedicados a Horus y Sobek y son una auténtica delicia para los sentidos. Muy recomendables, incluso me atrevería a decir que más bonitos que algunos otros que se llevan la fama. Para que os hagáis una idea, valen 50 y 30 LE respectivamente, 6 y 3,5 euros, más o menos.

Templo de Edfu, dedicado al dios águila Horus

Templo de Kom Ombo, dedicado al dios cocodrilo Sobek

Después os llevan -seguramente ya en coche- hasta Luxor, la antigua Tebas, la que fue capital del Alto Egipto y nos ha dejado innumerables tesoros en forma de tumbas reales. Pero esa es otra historia, pero muuuuuucha historia.

CONTINUARÁ….

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Datos prácticos, Ocio, Transportes y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El río de la vida (sin Brad Pitt). Un apasionante viaje en felucca de Asuán a Luxor

  1. tonhico dijo:

    Es una experiencia única!
    Muy bien relatado, no le falta detalle.
    Espero que cuentas muchas más cosas de Egipto, recordar un viaje es tan importante como vivirlo!

  2. Pingback: ¡Al agua patos! …Y cocodrilos, anacondas y demás bichos raros… | elprincipehindu

Comenta, ¡no te cortes!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s