Un banquete a la romana… pero sin triclinio


Souvenir romano

Antes de nada, pediros perdón por haber tardado tanto en escribir pero qué mejor razón para un blogger de viajes que no haber podido actualizar su bitácora por estar precisamente de viaje…

He estado en Roma y he vuelto gratamente sorprendido por la gastronomía romana. Si, si, más allá de lo que a priori todos pensaríamos: “Italia: pasta y pizza”; se esconde una cultura culinaria de lo más rica que os permitirá disfrutar de un auténtico banquete a lo romano, eso sí sin estar tumbado en el triclinio pero igualmente placentero.

Esta es de regalo, para dar fe de que estuve en Roma

Así que comienzo con mi historia…insisto: es mi historia y mis recomendaciones. Un granito de arena dentro de lo que se refiere a la gastronomía italiana y romana… Lo primero que tenéis que saber es que la carta de un restaurante italiano se compone de entremeses (antipastis), los primeros (primi piatti), los segundos (seconde piatti), guarniciones y verduras (contorni y verdure) y, como no, los postres (dolci).

En los entremeses no me voy a parar mucho porque hay demasiado que comer después. Así que simplemente os destacaré las bruschettes (tostadas) o los suplì di riso, una especie de croquetas de arroz fritas rellenas de probatura, un queso del Lazio elaborado con leche de búfala. Las bruschettes son unas tostas de pan artesano que se pueden acompañar de muchas cosas encima. Incluso las más sencillas, con ajo y aceite son una delicia ….¿qué digo aceite? Lo que usan los italianos es “oro líquido”… ¡qué bueno!

Un poco de pasta basta
Una sopa, un guiso… hay muchos primeri piatti en las mesas italianas, pero creo que de visita a Italia os dejaréis seducir como yo por las pastas ¡Mamma mia! Fettucine, Spaghetti, Penne, Tortiglioni o Rigatoni… todas son válidas si están cocinadas “al dente” y con el cariño de la cocina tradicional. Os dejo dos recomendaciones y una dirección: Sora Margherita, en el Ghetto de Roma.

Mi primer consejo es que probéis los Fettucine ‘Cacio e Pepe’ con ricotta. Vamos por partes, los fettucine son un tipo de pasta en tiras, especialidad romana, que en alguna zona se conocen como tagliatelle. Concretamente, la receta del Cacio e Pepe es una de sus preparaciones más sencillas -y deliciosas- , con pimienta machacada y aceite de oliva. Si a esto le añades una buena dosis de ricotta o requesón, alcanzará una cremosidad brutal ¡Ummmm!

La segunda receta, por recomendación romana, son los Rigatoni con la pagliata (o “pajata”, como vi escrito en muchos sitios), una pasta corta en forma de tubo que se acompaña con las tripas de ternera. Lo sé, así a bocajarro suena un poco aaaaaag pero es un plato riquísimo y por algo es uno de los más consumidos por los romanos.

Fettucine Cacio e Pepe con ricotta

Rigatoni con la pagliata

Un sitio muy bueno para comer estos platos, al igual que otros muchos, es el Sora Margherita (Piazza della Cinque Scola, 30), una trattoria de barrio -del barrio judío- en la que se agolpan vecinos, trabajadores y turistas. La entrada es muy pintoresca, casi sin anuncio y precedida de una cortinilla fucsia que más bien la hace parecer una casa de citas.

El local es bastante pequeño, acogedor, con las paredes llenas de fotos de clientes ilustres y recortes de prensa en todos los idiomas hablando del local. Calculad unos 25-30 euros por persona. ¡Ojo! Saben que los turistas empezamos a desembarcar y te cobran 2 euros de servicio por cada comensal sentado a la mesa…

Sora Margherita, en pleno Ghetto de Roma

Interior del Sora Margherita

Cocina “alla giudea”
Llegados a este punto, en el cual ya estamos sentados en una típica mesa del Ghetto romano, me gustaría haceros una mención a una de las referencias fundamentales en la gastronomía de la Ciudad Eterna: la cocina judía, y es que no hay que olvidar que la comunidad judía romana es una de las más antiguas de Europa.

Y a esa tradición “alla giudea” no se pudo escapar la protagonista de todas las mesas del Lazio: ¡la alcachofa! Si vais a Roma veréis carciofi por todas partes pero seguro que no os deja de sorprender en su versión “a la judía”, en la que la alcachofa se cocina entera y boca abajo en una sartén con aceite hirviendo. Este plato hebreo se puede degustar en los restaurantes del Ghetto de Roma. Las del Sora Margherita tienen fama mundial o por lo menos eso es lo que parece al ver todas las recomendaciones que adornan sus paredes…

carciofi alla giudea

Mario’s, cucina della mamma
Cambiando de tercio, otro restaurante interesante y situado en una de las zonas con más encanto de la Ciudad Eterna, el Trastevere, es Mario’s (Vía del Moro, 53-55). En esta otra trattoria de barrio también se puede disfrutar de cocina tradicional y ¡muy barato! -menú completo por 14 euros-. El local lleva regentado por la misma familia desde 1936.

Según he leído es un sitio ideal para probar algunos platos que son difíciles de encontrar en otras partes y la verdad es que la visión de las mammas entre los fogones aportan un toque de tranquilidad al entrar. Aquí os quiero recomendar otro plato típico de Roma: la coratella d’abbacchio con carciofi. “¿Qué qué?” diréis… Pues muy fácil, os lo explico, aquí se reúnen dos de los ingredientes que han hecho más tradicional a la gastronomía romana: el cordero y la alcachofa.

Mario’s, cocina tradicional en el Trastevere

coratella d’abbacchio con carciofi

Ahora bien, ¿Qué quiere decir coratella? Pues se trata de una especie de guiso a base de los pulmones, el hígado y el corazón del animal, cortado en pedacitos y salteados. Suena un poco raro pero prometo que es delicioso y una de las mejores maneras de solventar una comida contundente en Roma.

Además, he de decir que el abbacchio o cordero es muy típico del Lazio, especialmente en su versión “al forno” y que los platos a base de “despojos” también gozan de muy buena reputación en la cocina de Roma. Sé que suena mal pero ¿acaso no comemos callos, pulpo u oreja? Dejáos llevar…

Dónde comer una buena pizza
Capítulo especial merecen las pizzas, aunque creo que poco puedo aportar que ya no sepáis sobre esta comida. Nacida -como todo lo bueno- en los barrios pobres de Nápoles, dicen los expertos que hay más de 200 recetas distintas de pizzas. Las hay desde las más básicas, como la margarita (tomate, mozarella y albahaca) o la napolitana (tomate, mozarella, aceite de oliva y tres anchoas) a las más rimbombantes. Yo personalmente soy partidario de probar las “de la casa” que suelen ser las más caras pero también las más ricas.

Os dejo dos direcciones muy recomendables para comeros una buena pizza: Il Leoncino (Via del Leoncino, 28) y La Montecarlo (Vicolo Savelli, 13). Ambas direcciones ofrecen pizzas excelentes y a muy pero que muy buen precio. Il Leoncino es una pizzería de toda la vida, con horno de leña y mamma incluida, de esas con cardado rubio, blusa de leopardo, sandalias plateadas y pitillo en la comisura de los labios. Un sitio discreto frecuentado por multitud de parejas y grupos de amigos romanos. Caculad unos 8 euros por una pizza contundente, 2 por una bebida y 4 más si tomáis postre ¡Dirección excelente!

IL Leoncino, al calorcito del horno de leña

La Montecarlo, por su parte, cuenta con una ubicación excelente, en una callecita perpendicular al Viale Vittorio Emanuelle II y muy cerca de la turística Piazza Navona. Este local es muy popular y cuando hace buen tiempo tiene una terraza muy mona. Sirven las pizzas y las pastas en unos platos enormes de metal, lo que la convierte en una buena dirección para llenar el estómago por poco dinero. Por unos 12 euros podéis salir comidos. Pagas lo que comes…¡No hay sorpresas!

Las pizzas de La Montecarlo

Si no os convencen estas direcciones y preferís algo aún más económico os recomiendo investigar y entrar en algunos de los múltiples establecimientos en los que se ofrece “pizza al taglio” o “pizza al metro”. Allí os cortarán una porción de pizza que os cobrarán al peso (precio por 100gr.). La ventaja: podéis ver la pinta previamente y señalar con el dedo… ¡muy práctico!

Bueno ¿que nos queda? Ahhhhh … ¡los postres! Uuuuuy, los postres, eso mejor lo dejamos para otro día… Solo os avanzo que habrá gelati, tartufo, gratachecca, tiramisú, panna cotta… y más… Por cierto ¿queréis saber donde se puede tomar “el mejor café del Mundo”? … La respuesta en el próximo post ¡HASTA LA SEMANA QUE VIENE!

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Una respuesta a Un banquete a la romana… pero sin triclinio

  1. Papa dijo:

    De algo me sonaba el Mario´s, pero al leer el Trastevere, me di cuenta que yo habia estado ahi, que tal el ambiente cuando yo fui estaba a tope claro ahora me imagino abra bajado. En la plaza Navona me tome un buen capuchino aunque carisimo, creo recordar que al cambio eran como 300 Ptas. Bueno costaba de aquella un traje 1.000.000 de liras

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